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Antonio Padilla Florido
Málaga, 1926.
Desde que en 1950 comenzara su predicación, su vida ha sio una
lucha constante contra cualquier cosa que amenazara su apostolado. Durante
catorce años se dedicó a difundir el Evangelio en Tánger
y Casablanca, además de colaborar como locutor en Trans World Radio
(TWR).
En 1964 se trasladó a Madrid, donde ejerció las labores
de Anciano en una de las Asambleas de Hermanos. Sin embargo, aunque su
vida parecía plenamente encauzada en el servicio a Dios, un duro
golpe dio un giro total a su existencia. En 1975, a causa de un accidente
doméstico, perdió la vista. Lejos de hundirse en la desesperación
de su propia desgracia, en lugar de quejarse y autocompadecerse por su
minusvalía, Antonio Padilla utilizó su defecto cada minuto
de su vida al servicio de los invidentes. Con la imprescindible ayuda de
su esposa, Ana Callejón Pittach, fundó “Nueva Luz”, un ministerio
dirigido a los ciegos.
A demás
de contar con los materiales grabados y en braille de la Sociedad Bíblica,
él mismo comenzó muy pronto a escribir y transcribir en braille
hasta el punto de contar ya más de 800 libros grabados, incluida
la Concordancia Breve de la Biblia, que con el texto de Reina Valera 1960,
ocupa gruesos tomos.
Actualmente dirige y edita dos revistas sonoras: “Reflexiones”, que
nació en octubre de 1980, convirtiéndose en la primera revista
hablada de ámbito nacional, y “Berea”, en circulación desde
octubre de 1985. Ambas de aparición mensual.
G.F.C.
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