
|
Antonio Leiva Jiménez
Málaga, 1939.
A sus cincuenta y cuatro años, tres son las constantes
de su vida y pensamiento: religiosidad, sensibilidad artística y
soltería.
A los once años, “en medio de una familia con miembros
superficialmente católicos y otros francamente ateos, Antonio hace
algo inusitado, entra en contacto con la Iglesia Evangélica y se
convierte al Cristo vivo del Evangelio”. Más tarde, con la experiencia
pastoral en Melilla y su actual responsabilidad al frente de la Iglesia
Presbiteriana Shiloé, de Málaga; verá a varios miembros
más de su familia a los pies de Cristo.
También fue temprana su vocación artística.
A los pies de Rafael Gálvez, aprende a pintar y a esculpir. Luego,
su pastor, José Luis García, le inicia en la literatura.
“Abre las alas de su fantasía” y escribe cuentos, artículos,
teatro, poemas, fábulas y presentaciones de catálogos.
Sus esculturas, Monumento a Blas Infante, Rosario Pino, busto
de Juan Carlos I, El nacimiento de Málaga y Manuel Matamoros presiden
plazas públicas y atrios de templos evangélicos. Mientras
salen los primeros medallones del gigantesco homenaje a la Biblia, sigue
alternando el uso de sus manos sobre el barro, con la pluma sobre el papel,
labores que cuentan con el apoyo popular y legal de la sociedad cultural
Amigos de Antonio Leiva”.
“Arco Tenso”, su primer libro de poemas, está sin publicar.
Pero en 1988, salieron su ensayo “Gerión eco Crístico Andaluz”
y su fábula “El río Málaga”, y tiene en prensa “El
duende de dos cabezas” y “Poemas Románticos”.
G.F.C.
|