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Jaime Carder
Estados Unidos, 1905.
Con su esposa Elena y dos hijos de 4 y 2 años llegó a
Santa Cruz de Tenerife en marzo de 1935. Ya conocían el idioma,
pues habían trabajado en Venezuela. En el 79, Dios llamó
a Doña Elena, como era conocida por todos, al descanso eterno. Pero
él sigue en la misma isla, después de haber misionado en
Gran Canaria y La Palma.
Su medio siglo en Canarias le ha permitido ser testigo y protagonista
del crecimiento de los evangélicos en todo el archipiélago
y trabajar con Samuel Palomeque, Salvador Arias, Emiliano Acosta, Juan
Antonio Monroy, Vicente Philips, Bernardo Sánchez y Agustín
Santana.
Al jubilarse, sus recuerdos y experiencias pastorales la animaron a
tomar la pluma y, como cuando estudiaba Geología en una universidad
americana, estudiar las relaciones entre la Ciencia y la Biblia.
Así nació “La Naturaleza Pregunta” (CLIE, 1973 y 1979),
“El Enigma del Dolor” (CLIE), “Quién?, ¿Yo?” (CLIE) y “Las
Ciencias Preguntan: ¿es cierta la evolución?” (CLIE, 189).
En una reciente entrevista, donde su modestia no nos ahorró molestia
para reunir la información necesaria, nos adelantó que trabajaba
en un Estudio Dominical sobre la Iglesia Reformada.
G.F.C.
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