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Antonio del Corro

Nacido en Sevilla en 1527 y fallecido en Londres en 1591. Hijo de un doctor en Leyes y pariente cercano de uno de los Inquisidores que llevó el proceso del Dr. Egidio, ingresó como monje en el monasterio de San Isidoro del Campo. En 1557, salió de allí, con otros Jerónimos, entre los que estaban los futuros primeros traductores de la Biblia, Reina y Valera, para librarse de los Inquisidores. Estos le quemaron en efigie más tarde (1562) y le metieron en el "Índice" (1570) como autor de primera clase. 

De Ginebra pasó a Lausana, donde estudió en su famosa Academia. Luego, tras breves estancias en la corte de Juana III de Albret (donde dio clases de español al futuro Enrique IV, predicó y enseñó), Burdeos, Toulose, palacio de la Duquesa de Ferrara (Renata, hija del Rey de Francia, Luis XII) y Amberes, llegó en 1567 a Inglaterra y allí permaneció hasta su muerte. 

Evangelizó a los españoles en cualquier lugar donde se encontrara, enseñó en los Inns Court y Oxford, polemizó siempre con los teólogos, formó una familia (de la que poco sabemos) y escribió libros y numerosas cartas a los grandes de su tiempo. Sus dos primeras obras se publicaron en Amberes: Epistre et amiable remostrance d’un Ministre de l’Euangile de Nostre Redempteur Iesus Christ (1567) y Lettre envoyée a la maiesté du roy des Espaignes (1567). En esta última, aboga por la libertad religiosa ante Felipe II. Es la única que ha sido traducida al castellano de toda su producción literaria (Revista Cristiana, Madrid 1902). El resto de sus trabajos vieron la luz pública en Inglaterra: Tableau de L’oeuure de Dieu (1569); Dialogus Theologicus (1574), fruto de sus predicaciones sobre la Epístola de San Pablo a los Romanos; Sapientissimi regis Salomonis (1579), paráfrasis y comentario al Eclesiastés; y Spahis Grammar (1590). Todos sus libros, menos Tableau, fueron traducidos pronto al inglés. Al final de sus días, trabajó en nuevas ediciones de sus obras y editó una revisión del "Dialogo de las cosas ocurridas en Roma", por Alfonso de Valdés. 



Otra perspectiva: 

Ex-fraile del Monasterio de San Isidoro del Campo, escritor y profesor en la Universidad de Oxford. 

Nació en Sevilla, donde debió hacer sus estudios universitarios, antes de profesar como jerónimo en el Monasterio de San Isidoro el Campo, de Santiponce (Sevilla). De donde salió, tras abandonar la Iglesia Romana, en 1557. Y, tras una accidentada peregrinación por Suiza, Francia y Flandes, terminar en Inglaterra. 

Antes de trasladarse de la Europa continental a la Gran Bretaña, estudió en la Academia de Lausana, con profesores como Teodoro de Beza; dio clases de español al hijo de Juana III de Albret, que reinaría como Enrique IV de Francia; enseñó y predicó en varios centros hugonotes franceses, como Burdeos, Toulose y Orleans; se casó; fue capellán de la Duquesa de Ferrara,hija del rey francés Luis XII, en su palacio de Montarguis; y predicó en Amberes.Y en esta última ciudad, aparecieron sus dos primeros libros: "Epistre e amiable remostrance d'un Ministre de l'Evangile de nostre Redempteur Iesus Christ" (1567) y "Lettre envoyée a la maiesté du roy des Espaignes" (1567). 

El resto de sus trabajos, se imprimieron en Inglaterra. Y aunque contienen menos información autobiográfica, que en la primera de sus obras, testifican de sus quehaceres e inquietudes docentes y teológicas. Como se puede apreciar sólo con sus títulos: "Tableau de l'OEuvre de Dieu" (Norwiich, 1569), "Dialogus Theologicus" (Londres, 1574), "Paraphrasis and Commentary on Eclesiastes" (Londres,1579) y "Reglas Gramaticales" (Oxford, 1586). 

Varios de sus libros, se tradujeron al inglés en sus días. Pero al permanecer en latín, francés o inglés; son muy poco conocidos entre nosotros. Y únicamente la reciente edición facsímil de su última obra y la traducción al castellano que se hizo de la Carta a Felipe II (Revista Cristiana. Madrid, 1902);le han salvado del injusto e inconveniente olvido, al que los Inquisidores le condenaron, quemándole en estatua y "secuestrándole" en el Indice de Libros Prohibidos. 

Los años de Londres, fueron agridulces. Por un lado, las numerosas controversias teológicas con los intolerantes (católicos o protestantes), le restaron paz y amigos. Claro que también pudo dedicarse a la enseñanza universitaria en Oxford, continuar escribiendo, contar con amigos influyentes y una prebenda de la Iglesia Anglicana; donde terminó tras su paso por el Calvinismo. 

Gabino FERNÁNDEZ CAMPOS