
Todo sobre MÚSICA
|
Adolfo Rivero
Este singular músico madrileño, miembro de la Iglesia Evangélica
de la Biblia Abierta, no deja de despertar allí a donde va toda
clase de impresiones. Su música, experimental, generalmente instrumental
e indigerible para la borreguista mayoría es, sin embargo, en los
círculos especializados no evangélicos, y últimamente
en los no tan especializados, todo un monumento.
El ahora tan exitoso guionista de televisión Jonathan Gelabert
diría muy acertadamente de él: "De Adolfo tenemos muchas
cosas que aprender, y puede que una de ellas sea precisamente el asumir
el riesgo que supone lanzarse a la aventura". Aun en su forma de relatar
su conversión al cristianismo se puede ver esta faceta tan suya:
"¿Y si fuese verdad (el Evangelio)? -se preguntaba- No perdería
nada por probar". Sus amigos recuerdan los mil y un proyectos que desde
joven siempre ha estado creando y destruyendo con una velocidad definitivamente
única. Y también de sus viajes al excéntrico festival
de Greenbelt (Inglaterra), donde Adolfo iría conociendo un tipo
de arte muy diferente al que los evangélicos de aquí estábamos
acostumbrados "La obsesión por hacer algo especial desde que tenía
10 años, el hecho de no tocar la música de otros, no recuerdo
ni haberla preparado, salvo en el Conservatorio, hasta que me aburrí
y me fui". Ese carácter tan inquieto e insumiso le ha llevado a
colaborar en la invención de instrumentos de música como
la 'guitarsis', la 'guitarra clásica especial', la 'guitarra sin
trastes' y el más conocido de todos, la 'guitarpa'. Este último,
creado en 1978 en colaboración con el luthier Evelio Domínguez,
se convirtió entre los evangélicos no sólo en una
-aunque extraña- mera guitarra de tres mástiles, sino también
en
-lo que era más importante- un significativo símbolo
de lo que Adolfo realmente era: "Innovador, técnico, inquieto, descubridor,
polémico". Pero su mayor mérito, sin duda, ha sido lograr
sobrevivir y vencer en la difícil tarea de ser "el primero" en muchas
cosas.
De la primera etapa de su carrera discográfica bien podríamos
destacar sus dos primeras grabaciones: "Vida" (AVE) y "Ahora" (Mecovan),
con las que pudo viajar y participar como interprete en Greenbelt '82 (Inglaterra)
y Christian Artist '82 (Suiza). Además en esta época tuvieron
lugar proyectos como la colaboración que hizo para el grupo Paz
en la cinta "En Concierto"; el libro "La Vasija de barro y la Guitarra"
que este mismo grupo de Albacete supuestamente publicó, y otros
muchos proyectos no demasiado prósperos en la mayoría de
los casos. Su siguiente trabajo destacable fue la participación
en una extraña formación que se dio bajo el nombre de Rethaila,
y que pasó a la historia con una grabación titulada "Altas
Horas" (Master Visión, 1988). Un trabajo experimental, mezclado
en los EEUU en el que él hizo el papel de coproductor y músico,
y donde ya contó con la colaboración de su inseparable amigo
Kenneth Nash.
"Night Light" (GASA, 1990) será su primera y gran incursión
en la industria discográfica nacional. . De hecho, de cara a la
prensa, Adolfo considera todos sus anteriores esfuerzos como meramente
preparatorios: "Mi incursión en la música podría decir
que es desde el año 1990, en que se graba "Night Light". El resto
es estudiar y observar". A partir de ese momento deja a GASA y comienza
con "sus propios negocios" vendiendo su música y representándose
a si mismo ante los demás hombres de negocios de la industria musical.
Ese enfrentamiento con las compañías discográficas,
el marketing y con lo que se supone que tienes que hacer para caer bien
a la mayoría ya se había manifestado mucho antes. Prueba
de ello es por ejemplo el hecho de que Adolfo Rivero ya contaba con su
propio sello discográfico desde 1987, con el que pretendía
potenciar no sólo su propio trabajo sino también tantos proyectos
como la 'casa' considere interesantes y prometedores". Así que su
siguiente trabajo importante lo publicará en su propio sello con
el título de "Kenneth Nash & Adolfo Rivero" (Producciones Adolfo
Rivero, 1991). Adolfo Rivero había conocido a este percusionista,
Kenneth Nash, en una gira por los EEUU y desde entonces se había
sentido muy unido a él no sólo por sus comunes afinidades
como personas y músicos, sino también por tener ambos unas
mismas "convicciones religiosas cristianas". La disposición que
este artista ha mostrado tener a la hora de prestar su ayuda desinteresadamente
a otros creyentes ha sido también única y admirable en multitud
de ocasiones. Paralelamente a su trabajo profesional como músico
y productor, Adolfo Rivero ha producido más de setenta títulos
de músicos evangélicos con poco presupuesto a través
de una subdivisión llamada 2ªVenida. Tampoco ha escatimado
su apoyo en actividades evangelísticas de entre las cuales
muchos podrán recordar la multimillonaria campaña "Fuerza
para Vivir". Aun en los círculos no evangélicos es conocida
su generosidad al haber sido, por ejemplo, editor económicamente
desinteresado de "El tiempo todo locura" de Jesús Auñón
o "Nueva Música Española. Vol.1" de la revista Nueva Música.
En 1994, con la colaboración del pianista Miguel Sacristán,
realiza "Visual Suite" (Producciones Adolfo Rivero, 1994), una recopilación
de catorce de las canciones que habían compuesto para las bandas
sonoras de diferentes películas. Como es el caso de algunas de las
que hizo para el cortometraje crítico de Antonio Conesa que trata
un atentado de ETA y que lleva por título "Huntcha"; "el cortometraje
español más premiado en la historia del cine" con trece premios
nacionales y extranjeros. En esta misma línea fue productor y músico
colaborador, junto a otros como Habichuela, Ramón el Portugués
o Ketama, en la tan aclamada película "Alma Gitana", del director
Chus Gutiérrez. Este interés en la música hecha por
gitanos es una muestra más de la influencia de las músicas
étnicas de la que siempre fue víctima Adolfo Rivero, y de
la que ya nos dio buena muestra en Retahila. "Noe´s Ark" (Producciones
Adolfo Rivero, 1994) se verá editado el mismo año que "Visual
Suite". "El arca de Noé -declara él- presente, con su animal
de cada especie, se refleja en la cultura, la gente de ahora y de antes
que me ha influenciado; es una visión moderna en la que conviven
elementos de música de todas partes sin recurrir por ello a la utilización
de instrumentos étnicos de por sí". Según él
en el cielo la música saldrá del 'corazón', saltando
todo tipo de distinciones culturales; pero mientras esto se produce él
se aprovecha cada día más de las variedades étnicas
de hasta el país más remoto del mundo. Reuniendo algunas
de ellas, de vez en cuando, en World Music, un festival que viene organizando
en Getafe desde hace unos años y del que ya tiene a la venta muestras
discográficas.
Si algún día logra terminar y editar el libro que tiene
en mente desde hace años, y al que desea titular como "Manual de
supervivencia del músico cristiano", los evangélicos españoles
-especialmente- se verán enormemente enriquecidos también
con una exposición escrita de algunos de sus pensamientos más
distintivos. La trayectoria y la experiencia de este músico puede
que sea a los ojos de muchos algo extravagante pues ciertamente siempre
ha procurado mantener las distancias con lo común. Es por eso que
Adolfo Rivero probablemente recogerá muy tarde sus frutos
pasando a la historia como uno de esos genios incomprendidos en su época.
"La espiritualidad -decía él- se mide en la ética
diaria. El ministerio genuino es el que empieza 'con las rodillas' y es
el que llegará al corazón y lo cambiará verdaderamente".
JPF. 1995.. |